Ascendiendo en la clasificación - Derechos LGBTQIA+ en Italia

«El año 2022 fue el peor de los últimos diez años para la comunidad LGBTQ+». Esta es la conclusión del informe anual de ILGA Europa (Asociación Internacional de Lesbianas y Gays) para la Comisión de Asuntos Sociales del Parlamento Europeo. El informe examina la protección de los derechos de las personas LGBTQIA+ en 49 países europeos, entre los cuales Italia ocupa un buen (por así decirlo) 33º puesto en la clasificación.

La situación en el país es crítica debido a una pluralidad de causas, que van desde la cultura patriarcal imperante, que, como tal, impone un rígido binarismo con respecto a la identidad de género y la orientación sexual; a la tradición cristiano-católica; a los medios de comunicación, que ahora recurren a un vocabulario anticuado y a veces inapropiado, influyendo en la difusión de prejuicios y desinformación. No hay que olvidar, pues, la falta de educación, sobre todo en las escuelas, y la política, que a menudo utiliza la homobitransfobia como instrumento de propaganda. El propio informe de la ILGA subraya, entre otras cosas, el agravamiento de la discriminación, sobre todo desde la llegada al poder del gobierno Meloni.

También hay que decir que en Italia todavía no hay leyes que protejan la discriminación contra la comunidad LGBTQIA+. Y cuando se intentó proponer una DDL (la DDL Zan), todo (o casi todo) se hizo añicos.

De hecho, actualmente no existe ninguna ley específica contra la homobitransfobia en Italia. La única norma que se le acerca es la «Ley Mancino» de 1993, que castiga los delitos de discriminación por motivos raciales, étnicos o religiosos. Sin embargo, esta normativa no contempla explícitamente los casos relacionados con la orientación sexual o la identidad de género. Esto conlleva, en consecuencia, una mayor dificultad para probar el móvil homobitransfóbico del delito y para obtener, además de la aplicación de una circunstancia agravante, una asistencia integral y decisiva.

Muchos otros datos de informes nacionales e internacionales fotografían, pues, una realidad italiana infeliz y atrasada. La homobitransfobia es un grave problema en nuestro país, que debe abordarse urgentemente mediante la aprobación de leyes adecuadas, acordes con los tiempos y que tengan en cuenta las necesidades específicas, que no deberían aclamarse sólo durante el Día Mundial contra la Homobitransfobia. 

Sólo así será posible una verdadera cultura del respeto y la inclusión, en la que lo diferente no sea rechazado, sino acogido. Y el puesto 33 de la clasificación ya no lo ocuparemos nosotros.

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